ANDRÉS BANCALARI
Escenarios inverosímiles
por Victoria Verlichak
Misteriosas e íntimas, las obras de Andrés Bancalari (Resistencia, 1961) describen, con una aparente naturalidad, mundos imposibles en distintas series -"Nidos", "No sustentable", "Chuquimata me mata", "Sin título" - realizadas en los dos últimos años. El artista dibuja, sobre papel blanco o de color y sobre planchas firmes de PVC, una sucesión de elementos conocidos -casa, árbol, torre, silla, chimenea- e insólitos dispositivos que crean escenarios inverosímiles.
Un repaso por las, mayormente, pequeñas tintas sobre papel como por los grandes calados sobre plástico, incisiones de siluetas en el PVC, parecen anunciar una aventura existencial. ¿Son "una arquitectura de resistencia", tal como lo anuncia James Oles desde el título del catálogo? Pareciera que sí.
Tanto las ínfimas casitas como las absurdas construcciones, que se multiplican en las imágenes, tienen algo de surreal; inclusive algunos trazos se aproximan al dibujo automático. Así, entre la cotidianeidad y el disparate, las fugas de Bancalari reclaman la mirada del espectador tanto por su delicado oficio como por las sorprendentes atmósferas que recrea.
He creado este espacio e invito a mis amigos y futuros amigos a que nos expresemos sobre el arte, en todas sus formas y su relación con el amor y la vida.Estoy convencida de que toda expresión artística ayuda a vivir y a desarrollar nuestra capacidad de amar. Espero que mantengamos actualizado el blog con obras de todo tipo y con comentarios,reflexiones,preguntas.Me alegraría que se comunicaran y así hacer crecer este espacio.
enero 07, 2011
ANDRÉS BANCALARI
ANDRÉS BANCALARI
Escenarios inverosímiles
por Victoria Verlichak
Misteriosas e íntimas, las obras de Andrés Bancalari (Resistencia, 1961) describen, con una aparente naturalidad, mundos imposibles en distintas series -"Nidos", "No sustentable", "Chuquimata me mata", "Sin título" - realizadas en los dos últimos años. El artista dibuja, sobre papel blanco o de color y sobre planchas firmes de PVC, una sucesión de elementos conocidos -casa, árbol, torre, silla, chimenea- e insólitos dispositivos que crean escenarios inverosímiles.
Un repaso por las, mayormente, pequeñas tintas sobre papel como por los grandes calados sobre plástico, incisiones de siluetas en el PVC, parecen anunciar una aventura existencial. ¿Son "una arquitectura de resistencia", tal como lo anuncia James Oles desde el título del catálogo? Pareciera que sí.
Tanto las ínfimas casitas como las absurdas construcciones, que se multiplican en las imágenes, tienen algo de surreal; inclusive algunos trazos se aproximan al dibujo automático. Así, entre la cotidianeidad y el disparate, las fugas de Bancalari reclaman la mirada del espectador tanto por su delicado oficio como por las sorprendentes atmósferas que recrea.
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