septiembre 11, 2008

LA PALABRA

la palabra Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan... Me prosterno ante ellas... Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito... Amo tanto las palabras... Las inesperadas... Las que glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que de pronto caen... Vocablos amados... Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío... Persigo algunas palabras... Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema... Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas... Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto... Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola... Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia porque una palabra se cambió de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció... Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces... Son antiquísimas y recientísimas... Viven en féretro escondido y en la flor apenas comenzada... Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos... Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo... Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías, iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsos... Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra... Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... el idioma. Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras. PABLO NERUDA

TRES HÉROES

TRES HÉROES ...La libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y hablar sin hipocresía. En América no se podía ser honrado, ni pensar ni hablar. Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado. Un hombre que obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el gobierno sea bueno, no es un hombre honrado. Un hombre que se conforma con obedecer leyes injustas, y permite que pisen el país en que nació y que se lo maltraten los hombres no es un hombre honrado... El niño que no piensa en lo que sucede a su alrededor y se contenta con vivir, sin saber si vive honradamente, es como un hombre que vive del trabajo de un bribón, y está en camino de ser bribón. Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Estos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados. Estos tres hombres son sagrados: Bolívar, de Venezuela; San Martín, del Río de la Plata; Hidalgo, de México. Se les deben perdonar sus errores, porque el bien que hicieron fue mas que sus faltas. Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan mas que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz. Bolívar era pequeño de cuerpo. Los ojos le relampagueaban, y las palabras se le salian de los labios. Parecía como si estuviera esperando siempre la hora de montar a caballo. Era su país lo que le pesaba en el corazón y no le dejaba vivir en paz. La América entera estaba como despertando. Un hombre solo nunca vale mas que un pueblo entero. Pero hay hombres que no se cansan cuando su pueblo se cansa... Este fue el mérito de Bolivar, que no se canso de pelear por la libertad de Venezuela, cuando parecia que Venezuela se cansaba. Lo habian derrotado los españoles: lo habian echado del pais. El se fue a una isla, a ver su tierra de cerca, a pensar en su tierra. Un negro generoso lo ayudo cuando ya no lo queria ayudar nadie. Volvió un día a pelear con trescientos héroes, con los trescientos libertadores. Libertó a Venezuela. Libertó a Nueva Granada. Libertó al Ecuador. Liberto a Perú. Fundó una nación nueva, la nación de Bolivia. Ganó batallas sublimes con soldados descalzos y medio desnudos. Todo se estremecía y se llenaba de luz a su alrededor. Los generales peleaban a su lado con valor sobrenatural. Era un ejercito de jóvenes. Jamás se peleo tanto ni se peleo mejor, en el mundo por la libertad. Bolivar no defendió tanto a fuego el derecho de los hombres a gobernarse por sí mismos como el derecho de América a ser libre. Los envidiosos exageraron sus defectos. Bolivar murió de pesar del corazón mas que de mal del cuerpo en la casa de un español de Santa Marta. Murió pobre y dejó una familia de pueblos. ...Un escultor es admirable porque saca una figura de la piedra bruta: pero esos hombres que hacen pueblos son como más que hombres. Quisieron alguna vez lo que no debían querer; pero ¿qué no le perdonará un hijo a su padre? El corazón se llena de ternura al pensar en esos gigantes fundadores. Esos son héroes: los que pelean para hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad. Los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes sino criminales. JOSÉ MARTÍ (En: LA EDAD DE ORO Publicacion mensual de recreo e instrucción dedicada a los niños de América)

TERNURA (Poesía Iberoamericana)

TERNURA Yo te pido perdón de amarte de repente. Aunque mi amor sea una vieja canción en tus oídos. De las horas que pasé a la sombra de tus gestos Bebiendo en tu boca el perfume de las sonrisas De las noches que viví apaciguado Por la gracia indecible de tus pasos eternamente huyendo Traigo la dulzura de los que aceptan melancólicamente. Y puedo decirte que el gran afecto que te dejo No trae la exasperación de las lágrimas ni el hechizo de las promesas Ni las misteriosas palabras de los velos del alma... Es un sosiego, una unción, un desborde de caricias Y solo te pido que reposes quieta, muy quieta Y dejes que las manos cálidas de la noche encuentren sin fatalidad la mirada extática de la aurora. VINICIUS DE MORAES

septiembre 07, 2008

MUJER

MUJER, desde el blanco silencio de tu hiriente virtud, desde Eva hasta Teresa, tu canto recorre el mundo. Bailas y piensas, luces ligas y creas mágicos mundos, amas violentamente pero casi nunca usas la fuerza. Tu cuerpo es el mundo y solo necesitas un ávido explorador que lo quiera recorrer, quedarse en todas las ciudades que conoce. Tu libertad es la mejor joya que puedes lucir, tu alegría, la del universo entero, con tu dolor cotidiano haces andar la vida. ELINA GIFFONI

julio 31, 2008

Un primer regalito para empezar

Las palabras Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan... Me prosterno ante ellas... Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito... Amo tanto las palabras... Las inesperadas... Las que glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que de pronto caen... Vocablos amados... Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío... Persigo algunas palabras... Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema... Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas... Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto... Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola... Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia porque una palabra se cambió de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció... Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces... Son antiquísimas y recientísimas... Viven en féretro escondido y en la flor apenas comenzada... Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos... Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo... Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías, iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsos... Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra... Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... el idioma. Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras. PABLO NERUDA

CAFE CULTURAL

CAFE CULTURAL
San Martín 1163 – Godoy Cruz Tel: 4242981 –